jueves, 1 de septiembre de 2011

El trágico final de Candela

El caso nos conmueve a todos, quizá por la atención con la cual se trato a los medios de comunicación, o por la edad de candela o por diferentes razones que cada uno tiene presente. La niña fue encontrada cerca de las 16 horas de ayer tras 9 días de estar en cautiverio en el cruce del Acceso Oeste con la avenida Vergara por una cartonera quien mientras revisaba las bolsas de la basura noto que de una bolsa sobresalía una mano; ya sin vida y con múltiples golpes en su cuerpo y el rostro casi irreconosible, además del cuello roto apareció candela y esta historia tubo el final que nadie quería mirar… mientras más de mil policías realizaban rastrillajes en la zona y no habían localizado el cadáver. La muerte, según los primeros informes de los médicos de la policía bonaerense, se habría producido por asfixia unas 36 horas antes del hallazgo y no habría rastros de violación.

                                                             
El dolor es intenso y se manifiesta en todas partes, redes sociales, televisión, radio y prensa grafica, los restos de la pequeña fueron sepultados esta tarde en el Cementerio Parque Municipal de Hurlingham. El cortejo fúnebre partió a las 13.50 de la casa velatoria ubicada en la avenida Vergara 3341, en la localidad de Villa Tesei, partido de Hurlingham, en el oeste del Gran Buenos Aires.
Aproximadamente 48 horas antes la familia habría recibido un llamado en el cual una voz masculina presaba: "Ahora sí que no la vas a encontrar nunca a tu hija. Jamás la van a encontrar "La mujer preguntó "¿no?" e inmediatamente la voz masculina afirmó: "No, te lo aseguro yo. Hasta que esa conchuda no devuelva la guita no la va a ver nunca más. Que le pregunte al marido dónde dejó la guita".

Las hipótesis son muchas y todavía no hay indicios certeros para encontrar a un culpable. La Policía bonaerense allanó esta mañana una vivienda ubicada a unas cinco cuadras de donde fue arrojado el cadáver de la niña Candela Sol Rodríguez el operativo se desarrolló en un inmueble deshabitado de la calle Juan Bautista Kiernan 992, adonde vecinos denunciaron que durante el fin de semana último observaron movimientos extraños. También se procedió al secuestro de una camioneta que estaría vinculada a un amigo del padre de la niña.
Aquí no se trata de negocios turbios relacionados al poder, ni de grandes sumas de dinero; se trata del respeto a la vida, a la condición humana que parece día a día desaparecer abruptamente, hoy fue candela mañana cualquier otro pero la mayor impotencia es que casos así no cesaran porque hoy en día la vida y la libertad tienen un precio.

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