Y poco a poco dejamos de practicar e incorporar costumbres que antes al no haber tanta tecnología realizábamos con mas periodicidad, por ejemplo desde la mas temprana edad ya no se lleva a dar vueltas a los hijos porque ambas partes tanto padres como pequeños encuentran una salida mucho mas simple, los niños se internan el la computadora o videojuegos y los padres aprovechan para descansar o realizar otras actividades, así como en este ejemplo poco a poco se va transfiriendo a las diferentes situaciones de la vida cotidiana y la solución es solo una: la tecnología, que lentamente nos genera una sensación de vagancia con respecto a la vida, la cibernética tanto como la tecnología nos sustituye día a día sin darnos cuenta y nos pone en una ociosidad a tal punto que a esta altura ya no podríamos desempeñar casi ninguna actividad sin ella.
Así los niños ya no quieren jugar en la calle, en espacios verdes, en un patio o en un campito a la pelota, así como los adolecentes prefieren pasarse horas frente a una pantalla en vez de hablar con su familia o de hacer actividades con ella, y aquí es donde quería llegar, la tecnología y los cibernautas en desmedro de lo popular, de las costumbres arcaicas, de lo tradicional. En esta etapa del mundo los avances tecnológicos y los aparatos tecnológicos crean en la sociedad un modismo, el cual ridiculiza a las costumbres que traemos arraigadas desde nuestra más profunda infancia o adolescencia, y por ende las reprime, aunque nos agrade hacerlo y aunque quisiésemos las reprimimos para no quedar como estúpidos frente a una sociedad modernista que avanza a pasos agigantados y destruye nuestra cultura popular.
De esta manera realizamos actividades familiares cada vez con menor frecuencia o en ratos acotados, dejamos de vestirnos de gauchos cuando somos chicos, porque ya desde esa edad nos avergüenza, dejamos de ir a recitales porque los podemos ver en vivo por internet, dejamos de salir a boliches ir a festivales o reuniones porque nos quedamos jugando a algún juego online con amigos que no conocemos mas que por fotos o por webcam o “viciando” en alguna de las tantas redes sociales que hay hoy en día.
Perdemos costumbres que traíamos desde pequeños, una de los ejemplos claves entre tantos es la cocina tradicional…y acá hablo de las comidas nuestras bien argentinas, el locro las empanadas, los ravioles, antes cocinar era casi hasta un rito en el cual se empleaban horas ya sea amasando contando verduras o cocinando y las comidas eran una de las mayores satisfacciones que teníamos, se esperaba el 25 de mayo o el 1ro para comer locro y empanadas, pero en estos días ya no ocurre eso, la mayor perfección en nuestras comidas tradicionales va perdiendo día a día vigencia y va siendo reemplazada por comidas mas rápidas y simples de realizar, hamburguesas, papas fritas precocinadas y salchichas pizza, y ya casi ni se habla de comidas caseras, ya que con solo llamar por teléfono o enviar un mensaje nos traen hasta la puerta de nuestras casar cualquier cosa que deseemos comer sin siquiera ensuciar una cacerola, este es uno de tantos ejemplos.
Creo que lenta o rápidamente nos estamos convirtiendo en esclavos de la tecnología y no hacemos uso de ella sino ella uso de nosotros, uso de quienes la consumimos y se nos aria demasiado difícil y me animo a decir que hasta imposible vivir sin ella; creo que paradójicamente se da una aislación a lo individual conectado a la universalidad del mundo, es decir que cibernéticamente estamos conectados a todo, pero humanamente cada ves menos, seria realmente gratificante hacer uso de la tecnología sin perder la escancia humana que nos caracteriza y diferencia de todo lo demás que hay en este mundo, y poder así dejar de anestesiarnos en la cibernética y disfrutar de la cultura popular, del alma del pueblo y de las personas con total plenitud y de esta manera no perder la identidad que nos caracteriza a todos y a cada uno de los pueblos que existen en este mundo.